08 agosto 2009

Jonas Mekas y agosto

Desde que vi el ciclo de Jonas Mekas en La casa Encendida no dejo de pensar en el lituano. A mi edad y me pongó en plan fanático.
A lo quinceañero.
Los genios (a falta de mejor palabra) reducen el mundo. Si me preguntas cual es la última película que he visto te contestaré con una de Mekas. Las películas de un genio limpian el panorama. Lo reducen. Decir que amplian tus gustos y te dan nuevas visiones son insoportables cursiladas. Por cada gran película degustada hay cientos de nimiedades que rápida y afortunadamente desaparecen de tu mente. Por eso digo que cada veo menos películas. Uno siempre ve la misma película.
Ahora solo existe Mekas.

Un coñazo ser fan. Me paso el día mirando cosas suyas por la red (sólo me falta ponerme un poster suyo en la habitación). Videos chorras, youtubadas. Con algunos clips me terminó enfadando, esos que dan una idea de viejales entrañable al que se le somete a un tercer grado o peor se le trata de convertir en parte de un material mekasiano.


A. Este vídeo pertenece a la serie de Screening room presentado por Robert Gardner. Hay más (Frampton, Fulton...) de estos programa por el tubo.



Nota A1: Quiero vestir como Jonas Mekas. Pero dicho esto: ¿hace tanto frio en ese estudio como para llevar dos camisas y una cazadora; o es simplemente una reminiscencia del duro clima lituano?
Nota A2: Podría estar siglos escuchando el timbre de voz de Jonas.

B.Mekas y su amigo Harmony Korine. Este vídeo le descubri antes de la infección mekasiana via el blog metraje encontrado de unlikely. Es parte de su proyecto 365 películas en un año. En 2007, cada día colgaba un video en su pagina web. Un videoblog, para entendernos. Es el paso de su bolex 16 milímetros a las crónicas en minidv.
En el descubrimos que Mekas no sabe fumar heroína.
Nadie es perfecto.



C. Y una conferencia sobre el New American Cinema.





Nota genérica: Pienso que esta obsesión mekasiana tiene algo de fractura vital. Por lo general mis obsesiones han estado inclinadas hacia el lado oscuro, hacia artistas trabajadores del desasosiego.
Siempre me he alimentado de suicidas insatisfechos. El rencor y el dolor como flujo artístico.
Mekas, por el contrario, es un optimista radiante, alguien que saca petróleo de un destello, por breve - y mira qué lo es- de felicidad. De ese extasis que tan bien ha sabido patentar.
Generalmente adoro a los transfugas de la felicidad, a los traficantes del dolor. De forma inconsciente me he arrimado a esos narradores de la desdicha, a esos especialistas en el suicidio, ya sea ajeno o propio. Pienso en bernhard, en bacon, en cheever, en bukowski, en van gogh, en lipsett, en morrisey tomado en serio...
Trovadores y en muchos casos pruebas vivientes de la autodestrucción. Ese ha sido por regla general el manto del arte para mí.
Pero entonces llega Mekas y lo revuelve todo. Contemplar una película suya es ver felicidad por todos los pixeles. Es contemplar a alguien feliz y relajado en un proceso repleto de ingenuidad poética. Y sin nostalgias ni cursiladas.
Hace que la felicidad no parezca tamaña idiotez.
Miller, pienso, me acerca a esa sensación. Claro que Miller también tiene el reverso oscuro, el de la vida cruda. En Miller hay felicidad dentro del caos.
¿Qué me pasa doctor?

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Este agosto estoy condenado a terminar una película. Esas son mis vacaciones. Un maravilloso encierro. Recluido en mis obsesiones y dejándome los ojos en el avid. Acotado en tres metros cuadrados. y durmiendo mal; garabateando servilletas con ideas… etcétera. No sé qué imágenes entraran en la película (ni tengo título todavía) pero sé que esta imagen pasara el corte final.
La única certeza de un camino repleto de miedos.



Me gustaría prestar más atención a este blog. Continuar con los artículos sobre Holzman. Pero una obsesión es lo que tiene. Para ir refrescando dejo este video de la película. Es el tercer tomo de las obras completas de David Holzman.
(1º y 2º aquí y aquí)


4 comentarios:

Amputaciones dijo...

A mí la mekasmanía me agarró en la adolescencia -en la de verdad, la cronológicamente real-, pero no por sus películas, sino por sus textos. Durante algún tiempo su 'Diario de cine' -en la edición de Fundamentos- se convirtió, para mí, en una especie de vademécum. Además era un libro con propiedades mágicas: Mekas hablaba con tanta pasión del 'nuevo cine americano' que conseguía contagiarte sus gustos y fobias. Lo curioso del asunto -y lo mágico, que decía- es que durante años estuve fascinado por películas que ni siquiera había visto y que, de hecho, no he visto hasta fechas muy recientes: componían algo así como una filmoteca imaginaria e ideal, que en algunos casos no ha conseguido aguantar el encontronazo con la realidad.

Bashevis dijo...

"Este agosto estoy condenado a terminar una película. Esas son mis vacaciones"...

Pues avisa cuando se terminen... las vacaciones y por ende la pelicula. Normal que esa mirada pase el corte...

SaLuz Pablo

WORKROOMFILMS dijo...

Hola Diego; por tu culpa, y solo por tu culpa, ando recorriendome todas las librerias de segunda mano o husmeando los iberlibros o cualquier rastro de un ejemplar de Diario de Cine.
Escribi a los de Fundamentos a ver si conservan algun ejemplar por ahí entre sus cementerios de libros descatalogados.

bashevis, lo del principio o el fin de las vacaciones es algo tan relativo... como el propio acabado de la película.
Avisaré de algún modo.
saluz(os)

ROBBY REIS dijo...

This is one of my favorite films! Great post...